Entre el 4 y el 6 de mayo, junto a otras familias religiosas, convocadas por Confar, participamos de un encuentro pensado para acompañar a los jóvenes que están realizando las primeras etapas de formación con nosotras/os. El tema del mismo fue “la Comunidad”, aquí compartimos una “PARÁBOLA” elaborada por Marina y habla de nosotras…
La comunidad es…
Como una lámpara a kerosene. Este instrumento no es estático sino que puede ser llevado a lugares donde se la requiera, pero para poder alumbrar, esta lámpara necesita que su mecha esté conectada a una fuente de combustible y que la luz emitida sea cuidadosamente graduada, porque de ser muy intensa humearía, y de ser muy débil se apagaría fácilmente.
Así como una lámpara, la comunidad franciscana trata de que la luz emitida no solo ilumine lugares determinados, sino que llegue también a quien lo necesita. Pero como un lámpara no podría iluminar sin esa fuente de combustible que es Dios y que da la energía, la alegría, la perseverancia y es El que, si se lo permitimos, gradúa esa llama de luz que transmitimos.